El 70 % de los incidentes en pyme española de los últimos dos años entró por una contraseña reutilizada o un servicio expuesto que nadie había revisado. Hasta que alguien lo prueba, no sabes si esa puerta está abierta.
El impacto de un ataque puede alcanzar hasta los 50.000€. Sin chequeo previo y sin póliza, esa cifra se multiplica y los plazos también. Con un chequeo se absorbe por la póliza ciber y en solo 48 horas vuelves a operar.
Clientes industriales, aseguradoras ciber y NIS2 piden ya evidencias de diligencia. No te exigen ser perfecto: te exigen demostrar que conoces tus riesgos. Sin un chequeo, no hay nada que enseñar.
Medir tu exposición real respondiendo doce preguntas concretas sobre accesos, copias, proveedores y respuesta ante incidentes.
Comparar tu nivel con el de empresas de tu tamaño y sector, para saber dónde estás sin tener que llamar a tres comerciales.
Identificar los tres frentes más urgentes a revisar primero, con criterio de impacto y esfuerzo, no por intuición.
Distinguir qué pasos puedes dar tú con el equipo interno y cuáles necesitan una mirada externa antes de tomar decisiones.
Para ver, en lenguaje de negocio, qué riesgos tiene la casa hoy y cuáles deciden si seguís operando mañana.
Para validar con criterio externo lo que ya intuís y llevar a dirección una propuesta defendible, con prioridades y plazos.
Para poner número al impacto de un incidente y cuantificar lo que cuesta no haber chequeado a tiempo.
Llevamos desde 1984 haciendo sistemas para pyme industrial. Sage Platinum Partner, equipo técnico propio y un departamento de Sistemas que lleva años atendiendo los avisos cuando algo falla un viernes por la tarde. Sabemos por dónde rompen estas empresas porque las mantenemos cada semana.
En 2024 nos atacaron a nosotros. Lo resolvimos en 48 horas y la póliza ciber absorbió los 50.000 € de impacto. Aprendimos lo que vale un chequeo previo. Las preguntas del auto-diagnóstico están sacadas de esa experiencia y del trabajo posterior con nuestros clientes.
Por eso el auto-diagnóstico no asusta ni vende. Termina con tres decisiones encima de la mesa: lo que puedes resolver tú con tu equipo, lo que conviene comprobar con una mirada externa y lo que toca dejar para más adelante con coste y plazo asociados.
Doce minutos, quince preguntas y un mapa claro de por dónde empezar. Descargas el auto-diagnóstico, lo rellenas con tu equipo y tienes la conversación en casa antes de tenerla con nadie de fuera.